Adromischus marianiae var. herrei (a menudo escrito como forma herrei) es una suculenta enana muy cotizada, nativa de Sudáfrica y Namibia. Es famosa por sus hojas de otro mundo, que presentan una textura densa con protuberancias y crestas, y que se agrupan pareciéndose a "uvas pasas" o a guijarros esculpidos y coloridos.
Datos de la planta
Hábito de crecimiento: De crecimiento muy lento y compacto. Por lo general, alcanza solo de 2 a 4 pulgadas (5 a 10 cm) de altura.
Apariencia: Pequeño subarbusto. Las hojas varían de casi esféricas a alargadas, con colores que van desde el verde intenso hasta el púrpura vibrante, berenjena y rojo.
Textura: La superficie verrugosa, rugosa y llena de bultos es la característica distintiva de la planta.
Raíces: Forma un sistema radicular tuberosa que almacena agua, lo que le ayuda a soportar sequías prolongadas en su hábitat árido nativo.
Flores: Produce flores tubulares pequeñas y modestas (verdes con bordes rojo rosado) en tallos largos y delgados a finales de la primavera o en verano.
Requisitos clave de cuidado
Suelo: Requiere una mezcla altamente porosa y con buen drenaje. Utilice una mezcla mineral del 50-70% que contenga piedra pómez, arena gruesa o perlita.
Riego: Riegue profundamente, pero permita que el suelo se seque por completo entre riegos. Durante el periodo de latencia estival, reduzca drásticamente el riego a una ligera pulverización o una hidratación muy poco frecuente.
Luz: Prospera con luz solar brillante, desde indirecta a directa. Una alta exposición a la luz activa y realza de forma natural la vibrante pigmentación rosa o roja.
Temperatura: Protéjala de las heladas. Debe trasladarse al interior, a un alféizar soleado, durante los meses más fríos.